jueves, 20 de diciembre de 2012

Ramón Sijé

Hola soy Paula y os voy a hablar un poco sobre Ramón Sijé un gran amigo de Miguel Hernández

 Nació en Orihuela  16 de noviembre de 1913

 Más conocido como Ramón Sijé fue un escritor español. José Ramón era hijo de José Marín Garrigós, comerciante de tejidos, y de Presentación Gutiérrez Fenoll. Tuvo dos hermanos, Justino (Gabriel Sijé) y Marilola.

 Desde joven mantuvo una estrecha amistad con Miguel Hernández, al que admiraba y con quien compartía inquietudes literarias y políticas, a pesar de sus diferentes opiniones.

Fundó la revista Voluntad junto a Jesús Poveda y el director de la misma, Manuel Martínez Fabregat, y El Gallo Crisis, junto a otros oriolanos. Fue autor de un ensayo antirromántico: La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas, que no se publicó hasta 1937  con prólogo de Manuel Martínez Galiano, por el Instituto de Estudios Alicantino.

 La   muerte de Ramón Sijé (de septicemia al corazón, tras una infección intestinal que lo retuvo en cama apenas diez días), acontecida en su pueblo natal, Orihuela, el día de Nochebuena de 1935, dio lugar a la creación de una de las obras más conocidas del poeta Miguel Hernández: "Elegía", incluida en su libro El rayo que no cesa. Este poema fue musicalizado en 1972 por Joan Manuel Serrat (dentro de su álbum Miguel Hernández). Enrique Morente y Pepe.

 Muere el dia 24 de diciembre del 1935.

Un beso  paula

 

 

 

 

 


PALMITAS

Con las manos levantadas
moviéndolas con salero
le voy a decir al niño
lo mucho que yo lo quiero.

 Y palmitas, palmitas, palmitas
palmitas le hago con mis dos manitas
y palillos, palillos, palillos
 se pone contento con mi fandanguillo.


Con los pies yo taconeo
moviendolos muy deprisa
 y mira si le ha gustado
que se parte de la risa.


 Y palmitas, palmitas, palmitas
palmitas le hago con mis dos manitas
y palillos, palillos, palillos
 se pone contento con mi fandanguillo.



                                            Nerea 

                                           un saludo

                                              

MUERTE NUPCIAL (Miguel Hernández)

El lecho, aquella hierba de ayer y de mañana:
este lienzo de ahora sobre madera aún verde,
flota como la tierra, se sume en la besana
donde el deseo encuentra los ojos y los pierde.

Pasar por unos ojos como por un desierto:
como por dos ciudades que ni un amor contienen.
Mirada que va y vuelve sin haber descubierto
el corazón a nadie, que todos la enarenen.

Mis ojos encontraron en un rincón los tuyos.
Se descubrieron mudos entre las dos miradas.
Sentimos recorrernos un palomar de arrullos,
y un grupo de arrebatos de alas arrebatadas.

Cuanto más se miraban más se hallaban: más hondos
se veían, más lejos, y más en uno fundidos.
El corazón se puso, y el mundo, más redondos.
Atravesaba el lecho la patria de los nidos.

Entonces, el anhelo creciente, la distancia
que va de hueso a hueso recorrida y unida,
al aspirar del todo la imperiosa fragancia,
proyectamos los cuerpos más allá de la vida.

Espiramos del todo. ¡Qué absoluto portento!
¡Qué total fue la dicha de mirarse abrazados,
desplegados los ojos hacia arriba un momento,
y al momento hacia abajo con los ojos plegados!

Peron no moriremos. Fue tan cálidamente
consumada la vida como el sol, su mirada.
No es posible perdernos. Somos plena simiente.
Y la muerte ha quedado, con los dos, fecundada


Un saludo

 Samuel

TERUEL (Miguel Hernández)

Miguel Hernández en el frente de Teruel
animando a los soldados



TERUEL

Líster, la vida, la cantera, el frío:
tú, la vida, tus fuerzas como llamas,
Teruel como un cadáver sobre un río.

La efusión de las piedras y las ramas,
la vida derramando un vino rudo
cerca de aquel cadáver con escamas.

Aquel cadáver defendió su escudo,
su muladar, su herrumbre, su leyenda:
pero la vida prevalece y pudo.

Por mucho que un cadáver se defienda,
la muerte está sitiada, acorralada,
cercada por la vida más tremenda.

Ni con la condición de la nevada
el círculo de hogueras se deshace,
se rompe el cerco de la llamarada.

No hay quien lo enfríe, quien lo despedace.
Retrocede la helada en las orejas
de este fuego vital que sopla y hace.

Contra la muerte, contra sus ovejas,
quemando de bravura el armamento,
disparas las pasiones y las cejas.

Líster, la vida, piedra del portento,
necesita una forma victoriosa,
y habrás de trabajarla con tu aliento.

Cantero de la piedra en cada cosa,
exiges la materia de tu hispano
granito, que es la piedra más hermosa.

En el granito se probó tu mano,
como en la harina, el yeso y la madera
se prueba tanto puño de artesano.

Eso es hacer la mano duradera,
y eso es vivir a prueba de peñones,
y eso es ahondar la sangre y la cantera.

Sobre el cadáver de Teruel te impones,
y el alma en los disparos se te escapa
frente a la nieve y a sus municiones.

Impulsos con el aire de tu capa
das a tu potro, puesto en cada instante
a recobrar las pérdidas del mapa.

Yo me encontré con este comandante,
bajo la luz de los dinamiteros,
en el camino de Teruel, delante.

Han cogido a la muerte los canteros
la primera ciudad, y en esta historia
se han derramado varios compañeros.

En su sangre se envuelva la victoria

Un saludo de Samuel

ANTES DEL ODIO (Miguel Hernández)

Josefina con Manuel Miguel

Beso soy, sombra con sombra.
Beso, dolor con dolor,
por haberme enamorado,
corazón sin corazón,
de las cosas, del aliento
sin sombra de la creación.
Sed con agua en la distancia,
pero sed alrededor.

Corazón en una copa
donde me lo bebo yo
y no se lo bebe nadie,
nadie sabe su sabor.
Odio, vida: ¡cuánto odio
sólo por amor!

No es posible acariciarte
con las manos que me dio
el fuego de más deseo,
el ansia de más ardor.
Varias alas, varios vuelos
abaten en ellas hoy
hierros que cercan las venas
y las muerden con rencor.
Por amor, vida, abatido,
pájaro sin remisión.
Sólo por amor odiado,
sólo por amor.

Amor, tu bóveda arriba
y no abajo siempre, amor,
sin otra luz que estas ansias,
sin otra iluminación.
Mírame aquí encadenado,
escupido, sin calor,
a los pies de la tiniebla
más súbita, más feroz,
comiendo pan y cuchillo
como buen trabajador
y a veces cuchillo sólo,
sólo por amor.

Todo lo que significa
golondrinas, ascensión,
claridad, anchura, aire,
decidido espacio, sol,
horizonte aletean te,
sepultado en un rincón.
Esperanza, mar, desierto,
sangre, monte rodador:
libertades de mi alma
clamorosas de pasión,
desfilando por mi cuerpo,
donde no se quedan, no,
pero donde se despliegan,
sólo por amor.

Porque dentro de la triste
guirnalda del eslabón,
del sabor a carcelero
constante, y a paredón,
y a precipicio en acecho,
alto, alegre, libre soy.
Alto, alegre, libre, libre,
sólo por amor.

No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme, no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tú, más sola
que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tú, sintiendo
en tus brazos mi prisión,
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Libre soy. Siénteme libre.
Sólo por amor.

                           ROCÍO Y NEREA 

EL CUERPO HUMANO



El cuerpo humano está formado por músculos,órganos y huesos.

Tenemos muchos huesos en el cuerpo las personas mayores pueden tener hasta incluso ¡¡¡206 huesos en el cuerpo!!! Hay muchos huesos como por ejemplo la tibia,el peroné, etc.
También tenemos muchos, muchos órganos en el cuerpo como el estómago,los intestinos, etc.
 También tenemos muchos músculos  que funcionan para mover el hueso que se inserta en otra dirección. Los músculos nos ayudan a movernos y también es casi todo el peso de nuestro cuerpo, es un 20% de energía de nuestro cuerpo.
                               


                                                     ¡¡¡Espero que os guste!!!


                                                          Joni,Julio,Jesús

PARA LA LIBERTAD (Miguel Hernández)

  
Para la libertad sangro, lucho y pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones

que arenas en mi pecho. Dan espumas mis venas
y entro en los hospitales y entro en los algodones
como en las azucenas.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,

ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño,

reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño
y aún tengo la vida.

Lucía Arjona